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En la construcción de una carretera, son necesarias obras de corte y terraplenado para garantizar el trazado establecido en proyecto. Estas superficies quedan desprotegidas hasta que la vegetación pueda volver a crecer, en el caso de corte, o que pueda ser germinada en el caso de terraplenes. Son muchas las situaciones donde el corte generado para la ampliación de la carretera ocasiona taludes bastantes empinados con declives que dificultan el crecimiento de la vegetación, o fragmentos rocosos que ponen en riesgo la seguridad de los usuarios de la carretera. 

Una de las alternativas adoptadas para protección y revestimiento de las geometrías de corte es proyección de concreto sobre la superficie que se desea proteger. En este caso, cuando se tiene un revestimiento impermeable es imprescindible no ignorar la filtración del agua y sus efectos contra el revestimiento. Asimismo es extremadamente importante prever un sistema de captación y drenaje.

Cuando no existe un sistema de drenaje, la presión hidrostática provocada por la filtración del agua, puede ocasionar el surgimiento inicial de grietas, promoviendo así la inestabilidad del revestimiento y dependiendo del nivel de saturación del macizo, puede hasta ser comprometida su estabilidad general.

El sistema de drenaje puede ser compuesto por un geodren ubicado entre el suelo y el revestimiento, que tiene como función drenar a agua proveniente del talud hasta los dispositivos de captación como agujeros de drenaje (o buzinotes), drenando el agua captada por el geodren hasta las canaletas o cunetas existentes en el pie del talud (Figura 2).

El geodren, que puede ser posicionado en el talud en forma de tiras, está compuesto básicamente por un núcleo drenante (formado por un geomanta tridimensional) que es termosoldado a 2 geotextiles no tejidos, para actuar como medio filtrante (Figura 3). Este tipo de geodren debe poseer algunas características esenciales para desempeñar su buen funcionamiento, siendo que de ellas y ciertamente la principal es que el geotextil en contacto con el hormigón debe ser resistencia a los ataques químicos del clinquer, para así preservar su estructura, y poseer baja permeabilidad para que el cemento no se infiltre en la estructura del geodren, pues puede resultar en su colmatación provocando una insuficiencia en el sistema de drenaje. Con este propósito, el macdrain® FP (Forma perdida) tiene uno de los geotextiles no tejidos sustituidas por un geotextil laminado en polipropileno. Esta cara es la que entra en contacto con el revestimiento en concreto para a garantizar las características citadas anteriormente, y así garantizar el buen funcionamiento del sistema drenante, realizando el alivio de las presiones hidrostáticas y promoviendo el drenaje del agua presente en el macizo de suelo, aportando
tanto la estabilidad del revestimiento, como tambien estabilidad global del macizo.